Cuaresma: el itinerario espiritual hacia la alegría de la Pascua
Por Popular TV
21 de febrero de 2026

Este tiempo no es un fin en sí mismo, sino un camino de preparación interior que tiene como meta la celebración de la Pascua, el acontecimiento central de la fe católica: la Resurrección del Señor.
Un tiempo para la conversión y la renovación del corazón
El rito de la imposición de la ceniza marca el inicio de un itinerario espiritual definido por tres pilares fundamentales: la oración, el ayuno y la limosna. Al recibir la ceniza, el fiel reconoce su fragilidad y acepta la invitación bíblica de "convertirse y creer en el Evangelio", iniciando así un proceso de revisión de vida.
Más allá de la sobriedad exterior, la Cuaresma se presenta como una oportunidad para el silencio y la escucha. Es un tiempo para despojarse de lo superfluo y centrar la mirada en lo esencial, permitiendo que la gracia de Dios transforme las actitudes cotidianas y sane las heridas del egoísmo.

El desierto como espacio de encuentro
La simbología de los cuarenta días remite al tiempo que Jesús pasó en el desierto. Para el católico de hoy, este desierto se traduce en la búsqueda de espacios de quietud en medio del ruido del mundo moderno. No se trata de un aislamiento negativo, sino de un vacío necesario para reencontrar el sentido profundo de la vida y la vocación personal.
En este sentido, el ayuno propuesto para este tiempo trasciende lo alimentario. Se invita a los fieles a practicar una abstinencia de la distracción y del juicio crítico, fomentando en su lugar palabras de aliento y gestos de reconciliación que ayuden a construir puentes con el prójimo.
La caridad: el fruto de la transformación interior
La Iglesia subraya que la verdadera conversión debe manifestarse en la caridad. La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la ayuda a los más necesitados, no solo mediante la limosna material, sino a través de la entrega de tiempo y la escucha activa. La solidaridad se convierte así en el termómetro que mide la autenticidad del camino cuaresmal.
Este periodo es, en definitiva, una invitación a la esperanza. A través de la penitencia y la reflexión, el creyente se prepara para renovar sus promesas bautismales, dejando atrás al hombre viejo para renacer con Cristo en la luz de la Pascua.

Claves para vivir este tiempo
Oración: Fortalecer el diálogo personal con Dios y la participación en la Eucaristía.
Ayuno: Renunciar apegos innecesarios para ganar libertad interior.
Limosna: Abrir el corazón a las necesidades de los demás como signo de fraternidad.
Este nuevo tiempo litúrgico es un trayecto de cuarenta días que, vivido con profundidad, nos permite llegar a la Semana Santa con un corazón renovado y dispuesto a recibir la alegría de la Resurrección.
